3º2º ECOTURISMO









Trabajo Práctico Nº 1 de Ecoturismo (PANORAMA GLOBAL)
  1. ¿Cuándo y por qué comienza comienza la preocupación ambiental?
  2. Mencione cuales son los problemas ambientales que enfrentamos en la actualidad
  3. ¿En qué se centran las mayores preocupaciones de los ambientalistas?
  4. ¿Qué trata el informe Brundtland de las Naciones Unidas?
  5. Habiendo pasado más de dos décadas del Brundtland de las Naciones Unidas, ¿Cómo estamos en la actualidad?
  6. ¿Qué relación existe entre el turismo y la economía?
  7. Mencione los deterioros ambientales que genera el turismo
  8. ¿Por qué el turismo debe orientarse a la sostenibilidad?
  9. ¿ A qué apunta el Ecoturismo?
  10. ¿Cómo define la OMT al turismo sostenible en la Agenda 21?
  11. ¿Cómo debe entenderse el concepto de sostenibilidad, según (Turismo Sostenible y Gestión Municipal, OMT, 1999)?
  12. Para lograr este objetivo de sostenibilidad, el desarrollo sostenible del turismo ¿A qué tres principios fundamentales debe atenerse? (explicar cada uno de ellos).
  13. ¿A dónde apuntan las nuevas motivaciones de la demanda del mercado turístico?
  14. Defina al conservacionismo

Panorama ambiental global:
En las últimas décadas las cuestiones ambientales han venido siendo objeto de una atención preferencia por parte de estados, organismos internacionales, organizaciones no gubernamentales y de una parte importante de la población mundial, pasando de ser temas de “utópicos ecologistas” a estar en la mente y en boca de la ciudadanía preocupada, por su actualidad y vigencia. ¿Cuándo y por qué comenzó esta preocupación? En los inicios del Siglo XX ni las personas ni su tecnología tenían la capacidad para alterar tan radicalmente los sistemas vitales del planeta. En la actualidad la celeridad con que se han estado manifestando los cambios ha sobrepasado la capacidad de los mismos para poder recuperarse y estabilizarse.

Junto con el hambre, las guerras y el crecimiento poblacional, el deterioro ambiental es uno de los grandes problemas que enfrentamos en la actualidad y que amenazan seriamente el futuro del planeta y de la humanidad a muy corto plazo. El efecto invernadero, la reducción de la capa de ozono, la desertificación producida por el uso negligente del suelo, las altas tasas de deforestación, la contaminación de las aguas y la extinción de las especies que conforman la flora y fauna con la consiguiente pérdida de biodiversidad, son algunos de los problemas que enfrentamos en la actualidad; y ningún país se encuentra exento de los mismos.

Los efectos de los modelos de desarrollo clásico de las actividades empresariales e industriales han sometido al planeta en las últimas décadas a un desgaste preocupante que no se limita tan sólo a los territorios de cada país sino que trascienden sus fronteras y afectan a la Tierra en su totalidad por ser esta un organismo vivo. Las mayores preocupaciones de los ambientalistas se centran en que:
  • El planeta tendrá en las próximas décadas el doble de su población actual,
  • Estamos realizando un uso indiscriminado de los recursos naturales, sin darles tiempo a su renovación,
  • Los ecosistemas están perdiendo su biodiversidad en forma irreversible,
  • El uso excesivo e inadecuado de los recursos naturales ha llevado a la polución del aire, del agua y de los suelos con incidencias directas sobre la calidad de vida y la economía.

Es perentorio destacar que todos estos problemas ya afectan a todos los países y ecosistemas, en mayor o menor grado. Las consecuencias de las acciones y malas prácticas en determinado ecosistema afectan indefectiblemente a los demás, directa o indirectamente. No obstante, si bien en países desarrollados existe una mayor conciencia por estos problemas, los mayores índices de deterioro ambiental se siguen dando en las regiones subdesarrolladas, o bien en países en vía de desarrollo, en donde el hambre, el crecimiento poblacional, el desempleo y los modelos de “desarrollo” cortoplacistas están ocasionando mayor presión sobre los ya agotados sistemas naturales.

Ya en el año 1987, el Informe Brundtland de las Naciones Unidas hacia un llamamiento con la finalidad de adoptar el concepto y la filosofía de un desarrollo sustentable, en el que deben basarse todas y cada una de las actividades humanas. Se trata, según la definición del “modelo de desarrollo que satisface las necesidades del presente, sin comprometer por ello las posibilidades de que las generaciones futuras puedan satisfacer sus propias necesidades”. (*)

(*) Han pasado 25 años y la situación no ha mejorado, ni siquiera se ha estabilizado, lamentablemente estamos peor que hace dos décadas atrás.

El desarrollo y bienestar ya no se puede medir sólo por el Producto Bruto Interno (PBI), sino por la calidad de vida y los niveles de armonía ecológica y social de las comunidades. Economía y ecología están cada vez más interrelacionadas en un ciclo de causa y efecto, local, nacional, regional e internacionalmente.

Si desarrollo hace referencia al modo en que una sociedad distribuye entre sus habitantes la riqueza que genera, el agregado de sostenible apunta a asegurar que el bienestar generado por dicha riqueza, poca o mucha, se mantendrá a lo largo del tiempo. Para alcanzar esta cualidad, deberá asegurarse que los factores económicos en los que se basa dicha generación de riqueza, mantendrán esa capacidad con el correr del tiempo.

El Turismo Sostenible y sus fundamentos:
El turismo es actualmente la actividad económica de mayor crecimiento a nivel mundial, siendo la mayor generadora de empleos directos e indirectos. Según la Organización Mundial del Turismo (OMT) en el año 2011 se realizaron 982 millones de viajes internacionales, estimándose que los arribos irán creciendo un 4,5% anual, durante los próximos años. El turismo, por consiguiente, es muy importante para la economía en su conjunto e imprescindible para la economía de muchos países. Sin embargo, también la actividad económica que genera el turismo ha sido y es responsable de numerosos casos de deterioro ambiental a lo largo de todo el mundo, pudiendo mencionar:

  • Deterioro de ecosistemas vulnerables y sensibles por sobreabundancia de visitantes o mala capacidad de gestión
  • Deterioro del patrimonio natural y cultural por vandalismo y falta de educación de los usuarios
  • Construcción de edificios e infraestructuras de alto impacto en el medio
  • Sobresaturación de playas y otros atractivos
  • Contribución al cambio climático global por medio del transporte aéreo
  • Desarrollos urbanísticos incontrolados y alta especulación inmobiliaria.
  • Conflictos con comunidades locales por el uso y agotamiento de recursos escasos
  • Aculturación y pérdida de identidad de comunidades locales

Todo esto y mucho más ponen en peligro irreversiblemente a los mismos atractivos que son el sustento de la propia actividad. La pérdida o la degradación de esos atributos pueden constituirse en un desastre económico para la propia “industria sin chimeneas” y para quienes dependen de ella. De allí que el turismo tenga necesariamente que orientarse hacia el desarrollo sostenible, tal como emana de diversos documentos, directrices y agendas de organismos internacionales como la Organización Mundial del Turismo (OMT), la UNESCO, WWF, UICN, entre muchos otros.
Considerando que el Ecoturismo es una tendencia del turismo mundial que apunta al uso sustentable de los atractivos, medio ambiente y bienes culturales, debemos tener en cuenta que sólo existirán condiciones de sostenibilidad de existir armonía entre los resultados económicos, conservación del medio ambiente, satisfacción del visitante y de la comunidad visitada. Sin embargo, no debe pensarse que el criterio de sostenibilidad debe aplicarse sólo al ecoturismo, sino que todo el turismo debe apuntar hacia el desarrollo sostenible; sea este ecoturístico o no.

El concepto de desarrollo sostenible, definido detalladamente en el ya mencionado Informe Bruntland, debe ser el objetivo fundamental de toda actuación o implantación turística, desde el momento en que se deben preservar los valores y recursos naturales y culturales para el disfrute de las presentes y futuras generaciones. Esto debe traducirse en mecanismos de planificación y acciones de manejo basadas en la conservación y gestión racional de los espacios sobre los que se base la actividad turística.

La Organización Mundial del Turismo (OMT) define en la Agenda 21 para los viajes y el Turismo al turismo sostenible como aquel que “satisface las necesidades de los turistas actuales y de las regiones de destino, al mismo tiempo que protege y garantiza la actividad de cara al futuro. Se concibe como una forma de gestión de todos los recursos de forma que las necesidades económicas, sociales y estéticas puedan ser satisfechas al mismo tiempo que se conservan la integridad cultural los procesos ecológicos esenciales, la diversidad biológica y los sistemas que sostiene la vida.” Igualmente se definen los productos turísticos sostenibles como “aquellos que son desarrollados en armonía con el medio ambiente, la comunidad y las culturas locales, de forma que estas se conviertan en beneficiarios permanentes, y no en víctimas del desarrollo turístico”

Aún existen funcionarios que siguen creyendo que la sostenibilidad constituye una limitante para el desarrollo turístico. Un producto turístico que no pueda sostenerse, que provoque deterioros o que resulte dañado, inmediatamente tendrá que pagar el precio de todo producto carente de competitividad, puesto que los clientes lo abandonarán para optar por competidores que ofrezcan algo mejor. La sostenibilidad garantiza la rentabilidad futura del turismo.

La sostenibilidad no debe entenderse sólo desde el punto de vista medioambiental, para el que se emplea hoy con mayor frecuencia el término ecología. Se refiere también a las vertientes económica, social y cultural de cualquier actividad productiva, incluida el turismo. El concepto se refiere a cualquier iniciativa, producto o proyecto turístico que pretenda ser bien considerado, competitivo y exitoso a mediano y largo plazo (Turismo Sostenible y Gestión Municipal, OMT, 1999)

Para lograr este objetivo, el desarrollo sostenible del turismo debe atenerse a tres principios fundamentales a saber:

  • Sostenibilidad ecológica para proteger la diversidad ecológica y biológica; implica la conservación y el respeto de los recursos y valores naturales que son la base de la propia actividad turística. El desarrollo turístico debe ser en todo momento el apropiado para la capacidad de sustentación del ecosistema.

  • Sostenibilidad social y cultural para preservar la identidad de la sociedad. Un principio importante de la sostenibilidad turística reside en que participen en el proceso decisorio todos los sectores de la comunidad y que el turismo genere un reparto tanto de costos como de beneficios.

  • Sostenibilidad económica para garantizar la eficacia, en términos económicos, y la buena gestión de los recursos en provecho de las presentes y futuras generaciones. La eficacia económica implica que el turismo ha de ser ante todo una actividad generadora de beneficios económicos para la sociedad y creadora de empleo digno. Supone aumentar los niveles de bienestar de la comunidad en general sin esquilmar los atractivos de los que depende el turismo.

Es importante tener en cuenta que en los últimos años las reglas de juego en el mercado turístico se han modificadas considerablemente. Las nuevas motivaciones de la demanda apuntan fundamentalmente hacia la valoración de los aspectos ambientales de los destinos, la autenticidad cultural y la “excelencia” en la calidad de los productos y en la prestación de los servicios. Los emprendimientos, destinos y municipios que no cumplan con estos nuevos requerimientos se encontrarán en desventaja competitiva y se condenarán al fracaso.
Siendo conscientes de que la única posibilidad de crecimiento, desarrollo y gestión del turismo es en base a criterios que apunten a la sostenibilidad, la totalidad de los organismos internacionales en materia turística coincidieron en efectuar reuniones y cumbres periódicas, con el objeto de elaborar y divulgar documentos, directrices y publicaciones que sirvan de base a gobiernos, ONGs y a las empresas del sector para adoptar medidas que apunten a lograr que de la actividad turística sea sostenible y, por ende, competitiva en todos los aspectos.

(*) No obstante reuniones, cumbres y demás no han logrado modificar el actual estatus. No vemos que se hayan producido cambios substanciales en la gestión del turismo. Los tour operadores -mayoristas y minoristas- realmente comprometidos con el medio ambiente social y natural apenas llegan al 3%, a nivel mundial. Es decir que tres de cada cien operadores tiene conciencia conservacionista (Fuente propia)

Si los recursos naturales y las propias comunidades son la base de la generación de riquezas, el turismo debe basar su propio modelo de desarrollo en la potencialidad y en los límites que estos nos ofrezcan. Debemos dirigir nuestra mirada a la Tierra, a la olvidada Madre Tierra (a la amorosa Pacha Mama). La que nos ha venido acompañando (y soportando) desde que nos erguimos jactanciosos sobre el resto de las especies que cohabitan el planeta con nosotros. La que nos ha permitido llegar hasta donde estamos hoy; y la que seguirá reaccionado contra nosotros si nuestra arrogancia supera los límites de lo tolerable. Quienes estamos en turismo debemos pensar nuestra propia propuesta de desarrollo sostenible para que efectivamente sea desarrollo, justo y equitativo para todos, y para que sea verdaderamente sostenible.

En síntesis, no debemos esperar que desde los organismos internacionales y/o nacionales de turismo y de conservación del ambiente nos bajen línea para decirnos como debemos actuar a fin de orientarnos hacia un turismo activo sostenible. Cada uno de quienes actuamos en el ámbito del turismo tenemos la obligación moral de hacer un “mea culpa” y comenzar a militar en las fuerzas del conservacionismo y las buenas prácticas turísticas, sin esperar que desde “arriba” nos indiquen como debiéramos proceder. El conservacionismo es una filosofía de vida muy simple cuya génesis está en el respeto por la naturaleza, por las comunidades con su cultura y tradiciones. Respeto, simple respeto.













Obstáculos con que se enfrenta el turismo sostenible:

A pesar de la insistencia permanente por parte de organismos internacionales en la necesidad de adoptar cambios de actitud con respecto al medio ambiente, y a pesar de las evidencias que muestran signos irreversibles de deterioro ambiental y cambio climático a nivel global, aún seguimos siendo testigos en América Latina de numerosas dificultades para la implementación de políticas de desarrollo sostenibles, la mayoría de las cuales afectan directa o indirectamente a la actividad turística. Entre ellas podemos mencionar:

Falta de compromiso gubernamental

Uno de los problemas más frecuentes es el desinterés gubernamental en la sostenibilidad en general y en el desarrollo turístico sostenible en particular; ya sea por presiones e intereses diversos, por falta de voluntad política, por excesiva improvisación y por la falta de compromiso con las cuestiones ambientales y sociales.
La falta de comprensión de autoridades nacionales, provinciales y municipales, acerca de la importancia de impulsar adecuadamente un uso sostenible de los recursos, o la carencia de una voluntad política para hacerlo, suele impedir muchas veces la implementación de estrategias de conservación o de turismo sostenible (en caso de existir).
En cuanto al turismo, aún hoy muchos organismos oficiales del sector limitan su accionar tan sólo a la promoción y al marketing, dejando de lado acciones vitales y necesarias como la planificación estratégica, el desarrollo de políticas de sostenibilidad turística, la implementación de campañas de formación de conciencia, la protección del patrimonio natural y cultural, la capacitación y la integración intersectorial.

(*) Efectivamente resulta incoherente y preocupante a la vez observar cómo se promueven y mercadean productos turísticos de los cuales se ignora todo al respecto. No se debe promocionar y/o comercializar un producto del cual no se tiene idea sobre sus alcances, planificación, desarrollo y gestión del mismo, no obstante se hace. Probablemente gran parte del origen de esta incoherencia se encuentre en las escuelas de turismo y en sus programas de estudio, en los cuales abundan módulos o unidades sobre marketing mientras que poco y nada encontramos sobre planificación turística. Obviamente mucho menos se ven contenidos sobre capacidad de carga o límites aceptables de ecosistemas en materia turística, buenas prácticas turísticas, políticas de sustentabilidad turística, etc.

Una anécdota respecto a este tema. En 1997 dicté un curso sobre “Turismo de Bajo Impacto Ambiental”, en la sede de la Asociación de Hoteles de la Ciudad de Buenos Aires. El 85% de los asistentes eran estudiantes de 3º a 5º año de la licenciatura en turismo, de prestigiosas universidades. Estimo que serían unas 50 o 60 personas. Al finalizar dicho curso los invité a formarse en grupos a fin de formalizar un taller sobre planificación turística, es decir que cada grupo debía elaborar un producto o excursión turística que podía ser desde un día a una semana. Ninguno de los grupos logró planificar, ni siquiera elaborar una excursión de medio día. Recuerdo que me dirigí a una excelente profesional que me asistía en el dictado del curso, y le dije: “Silvia, me parece que estamos perdiendo el tiempo” En realidad fue muy frustrante. Han pasado 15 años, no obstante estoy casi seguro que si hoy realizara el mismo ejercicio me encontraría con el mismo panorama. Mucho marketing sin sustento y poca planificación.

Persistencia de modelos turísticos insostenibles

Vinculado con el punto anterior se encuentra la persistencia de modelos de desarrollo turístico incompatibles con el medio ambiente y con la propia comunidad. Tal es el caso de emprendimientos hoteleros de alto impacto, la realización de caminos que deterioran paisajes y ambientes, la promoción de actividades en ecosistemas frágiles y la no planificación de la actividad turística, son algunos ejemplos de incongruencias que vemos por parte de provincias, municipios y del sector privado en pleno siglo XXI.
La desinformación y el mencionado desinterés que suelen existir en las autoridades locales en cuestiones que hacen a la sostenibilidad, sumados a la falta de planificación territorial y a la complicidad del sector turístico (en este caso debido a que no reciben información por parte de los entes oficiales) suelen ser algunas de las causas que atentan contra los propios atractivos y que afectan directamente a la competitividad de los destinos.

Falta de integración intersectorial

En muchos países de la región es frecuente que no exista integración entre los diversos departamentos del gobierno o que se trabaje en forma de “compartimentos estancos”, lo que se traduce en excesiva burocracia, pérdidas de tiempo, duplicación de esfuerzos, en falta de eficiencia y en el estancamiento de proyectos bienintencionados, con los consiguientes perjuicios a nivel social y económico para el propio país y para las cada vez más necesitadas comunidades locales. Es así como suelen desarrollarse acciones y programas incompatibles entre sí que afectan al medio ambiente y a la propia actividad turística.
Los organismos de turismo, medio ambiente, educación, acción social y economía deben actuar de forma integrada en pos del desarrollo sostenible.

(*) Al respecto deseo aportar algo que probablemente genere cierto malestar en algunos profesionales del turismo, y es que en la actualidad la planificación y las políticas en materia de turismo no son patrimonio exclusivo de dichos profesionales. El buen éxito en la planificación de un servicio o actividad turística o de una ley coherente y sostenible en el tiempo, es producto de equipos interdisciplinarios. El licenciado o técnico en turismo es uno más, no es el más.

Deterioro y pérdida de ecosistemas y de biodiversidad

Las diversas regiones de América Latina están experimentando una destrucción acelerada de los ecosistemas naturales, como las selvas y bosques tropicales, el bosque chaqueño, humedales y ambientes acuáticos, pastizales, praderas templadas y zonas costeras, con la paralela y acelerada tasa de extinción de especies animales y vegetales por pérdida y fragmentación de hábitats, caza comercial, comercio de especies y otros factores.

En muchos casos, los sistemas de áreas naturales protegidas (parques y reservas) no llegan a proteger muestras suficientemente amplias o viables de todos los ecosistemas, o padecen de dificultades en su implementación, no pasando más allá del nivel “de los papeles”, siendo afectados frecuentemente por actividades ilegales que incrementan su deterioro.

La pérdida de diversidad biológica y el deterioro de los ecosistemas naturales son factores que atentan no sólo contra las posibilidades de desarrollo basado en el ecoturismo o en el turismo sostenible, sino que atentan contra las fuentes mismas de la vida y contra la propia calidad de vida de los pueblos. Como han podido demostrar la gran mayoría de los países, la adopción de una clara política de conservación está ligada a las posibilidades de desarrollo de una actividad turística sostenible y exitosa.

Escasa conciencia ambientalista de la población

A diferencia de lo que ocurre en los países desarrollados, aún no existe una sólida conciencia en la población en general en numerosos países de la región acerca de los problemas ambientales y de la incidencia de los mismos sobre su calidad de vida, lo cual reduce el peso de la ciudadanía y de ONGs en acciones de presión sobre los gobiernos o empresas ante proyectos que atenten contra la calidad de vida y el medio ambiente. En muchas regiones se sigue pensando en forma fragmentada en que la conservación de la naturaleza y las cuestiones ambientales son temas que competen sólo a los organismos custodios de las áreas protegidas, o que estos temas son menos importantes que los problemas sociales, económicos o políticos. La desinformación, la carencia de programas gubernamentales de formación de conciencia cívica y ambiental y la discontinuidad de las campañas educativas, entre otros temas, se traducen en permanentes agresiones contra el medio ambiente y el patrimonio cultural por parte de ciudadanos y usuarios.

El turismo puede transformarse en una poderosa herramienta de educación y formación de conciencia. Sin embargo, aún no se observan en la mayoría de los destinos turísticos campañas de concienciación de los visitantes, de los operadores turísticos o de los residentes; existiendo una falta de responsabilidad y compromiso en el cuidado de los bienes comunes.
Problemática social
La persistencia de una grave problemática social en vastos sectores de la población urbana y rural como consecuencia del desempleo y el agotamiento de los recursos, impide que importantes sectores puedan ver satisfechas sus necesidades básicas, lo que se traduce muchas veces en que los gobiernos adopten soluciones coyunturales que son sólo paliativos pero que de ningún modo solucionan la problemática. La falta de alternativas económicas hace que estos sectores ejerzan mayores presiones sobre los recursos naturales; incluyendo a las mismas áreas protegidas.

A pesar del aumento de la conciencia social en la comunidad global, y de la mayor representatividad de ciertos pueblos en los escaños legislativos, siguen existiendo comunidades aborígenes y rurales que continúan siendo marginadas y explotadas, no contando aún con la propiedad legal de sus tierras. En otros casos, siguen siendo frecuentes los conflictos con empresas mineras, colonos y compañías multinacionales que llegan a extremos tales como desalojar a los indígenas de sus propias tierras, como sigue aconteciendo en las zonas selváticas de la cuenca del Amazonas y en el Chaco.

La implementación de programas y planes de turismo sostenible, que formen parte de estrategias nacionales y regionales de desarrollo social, pueden contribuir a paliar la difícil situación por la que atraviesan actualmente numerosas poblaciones marginadas y pueblos aborígenes de América Latina.

Realización de obras de alto impacto

Una preocupación creciente entre grupos ambientalistas y la propia actividad turística son numerosos proyectos gubernamentales de construcción de obras de ingeniería de alto impacto, muchas de dudosa utilidad, que destruyen extensos ecosistemas y atractivos naturales en forma irreversible. Estas obras, realizadas muchas veces a espaldas de la población, suelen estar apoyadas por estudios de impacto ambiental tendenciosos que minimizan las consecuencias adversas sobre el ambiente natural y las poblaciones locales.

Numerosos ejemplos de este tipo los hemos experimentado en las faraónicas represas de Itaipú (Brasil), la de Yacyretá (Argentina-Paraguay), y la represa de Futaleufú (Chubut, Argentina), La serie de represas a lo largo del Bio Bio (Chile) Otros proyectos amenazan ecosistemas de gran valor como es el caso de la proyectada Hidrovía Paraná-Paraguay, que afectaría gravemente al Gran Pantanal, o las represas proyectadas en la Región de Aysén (Patagonia Chilena) www.patagoniasinrepresas.cl

(*) Con relación a la represa de Futaleufú, en la Provincia de Chubut, puedo dar mi opinión al respecto por haber vivido el antes él durante y el después del proyecto. Tuve el privilegio de conocer por primera vez ese hermoso lugar, parte importante del Parque Nacional Los Alerces en el año 1966, en excursiones de pesca, retornando al mismo durante tres temporadas seguidas, hasta que prohibieron su acceso por las obras de la represa. Soy patagónico y me jacto de conocer bastante bien Patagonia en toda su dimensión, sobre todo la cordillerana, y puedo afirmar sin excederme que el valle del Lago y Río Situación era el lugar más pintoresco de toda Patagonia, lo cual es mucho decir. Esa costa del Lago con sus verdes praderas repletas de frutillas silvestres y manzanos era uno de los mejores sitios para el acampe –no existía infraestructura hostelera alguna, solamente la casa del Guarda parque- y por supuesto el mejor sitio de pesca del Salmón Encerrado. La cuenca estaba conformada por los lagos Situación, Quiñe, Epu y Cula (estos últimos también conocidos como lagos Uno, Dos y Tres). Solíamos ir un grupo de amigos aficionados a la pesca con dos embarcaciones neumáticas Zodiac –de las primeras que ingresaron al país- con los que subíamos el Río Situación hasta el Lago Quiñe y de allí con clíper (kayaks alemanes desarmables) ascendíamos el rio que unía este lago con el Lago Epu (Dos). Fueron épocas espectaculares. Lamentablemente la presa hizo que toda esa zona quedara bajo el agua, perdiendo uno de los atractivos más importantes del Parque Nacional Los Alerces. Todo para alimentar a la fabrica ALUAR en Puerto Madryn. Es decir que ni siquiera fue para llevarle luz a las poblaciones patagónicas, simplemente fue a favor de una refinería de aluminio de capitales privados. No solamente se perdió uno de los más bonitos paisajes patagónicos, sino que además se modificó el hábitat de decenas de especies de fauna y flora y generó el desarraigo de numerosos pobladores radicados en la zona por generaciones. No recuerdo haber escuchado voces en contrario al proyecto mencionado…

Conclusión
Es evidente que todos estos factores afectan directa o indirectamente al patrimonio natural y cultural de muchos países de la región y limitan sus posibilidades de lograr un desarrollo turístico sostenible. El ecoturismo, al igual que otras formas de turismo responsable, puede constituirse en una alternativa más que válida para muchas regiones; sin embargo, debe ir acompañado de acciones concretas e inequívocas (y una gran cuota de coherencia) por parte de los gobiernos y otros actores involucrados, que apunten hacia la sostenibilidad en todos sus aspectos.

El Ecoturismo, como se verá a lo largo de este curso, no es sinónimo de Turismo Sostenible, aunque es una modalidad turística que encuadra dentro de los criterios de la sostenibilidad. Lo que debe quedar claro es
que la actividad turística en todas sus formas, debe ser planificada y desarrollada bajo criterios de desarrollo sostenible, incluyendo el turismo social, el de aventura, el ecoturismo, el turismo de sol y playa y lo que genéricamente se conoce como “turismo convencional”.









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