3º2º ECOTURISMO
Trabajo Práctico Nº
1 de Ecoturismo (PANORAMA GLOBAL)
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¿Cuándo y por qué comienza comienza la preocupación ambiental?
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Mencione cuales son los problemas ambientales que enfrentamos en la actualidad
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¿En qué se centran las mayores preocupaciones de los ambientalistas?
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¿Qué trata el informe Brundtland de las Naciones Unidas?
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Habiendo pasado más de dos décadas del Brundtland de las Naciones Unidas, ¿Cómo estamos en la actualidad?
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¿Qué relación existe entre el turismo y la economía?
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Mencione los deterioros ambientales que genera el turismo
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¿Por qué el turismo debe orientarse a la sostenibilidad?
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¿ A qué apunta el Ecoturismo?
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¿Cómo define la OMT al turismo sostenible en la Agenda 21?
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¿Cómo debe entenderse el concepto de sostenibilidad, según (Turismo Sostenible y Gestión Municipal, OMT, 1999)?
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Para lograr este objetivo de sostenibilidad, el desarrollo sostenible del turismo ¿A qué tres principios fundamentales debe atenerse? (explicar cada uno de ellos).
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¿A dónde apuntan las nuevas motivaciones de la demanda del mercado turístico?
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Defina al conservacionismo
Panorama
ambiental global:
En
las últimas décadas las cuestiones ambientales han venido siendo
objeto de una atención preferencia por parte de estados, organismos
internacionales, organizaciones no gubernamentales y de una parte
importante de la población mundial, pasando de ser temas de
“utópicos ecologistas” a estar en la mente y en boca de la
ciudadanía preocupada, por su actualidad y vigencia. ¿Cuándo y por
qué comenzó esta preocupación? En los inicios del Siglo XX ni las
personas ni su tecnología tenían la capacidad para alterar tan
radicalmente los sistemas vitales del planeta. En la actualidad la
celeridad con que se han estado manifestando los cambios ha
sobrepasado la capacidad de los mismos para poder recuperarse y
estabilizarse.
Junto
con el hambre, las guerras y el crecimiento poblacional, el deterioro
ambiental es uno de los grandes problemas que enfrentamos en la
actualidad y que amenazan seriamente el futuro del planeta y de la
humanidad a muy corto plazo. El efecto invernadero, la reducción de
la capa de ozono, la desertificación producida por el uso negligente
del suelo, las altas tasas de deforestación, la contaminación de
las aguas y la extinción de las especies que conforman la flora y
fauna con la consiguiente pérdida de biodiversidad, son algunos de
los problemas que enfrentamos en la actualidad; y ningún país se
encuentra exento de los mismos.
Los
efectos de los modelos de desarrollo clásico de las actividades
empresariales e industriales han sometido al planeta en las últimas
décadas a un desgaste preocupante que no se limita tan sólo a los
territorios de cada país sino que trascienden sus fronteras y
afectan a la Tierra en su totalidad por ser esta un organismo vivo.
Las mayores preocupaciones de los ambientalistas se centran en que:
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El planeta tendrá en las próximas décadas el doble de su población actual,
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Estamos realizando un uso indiscriminado de los recursos naturales, sin darles tiempo a su renovación,
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Los ecosistemas están perdiendo su biodiversidad en forma irreversible,
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El uso excesivo e inadecuado de los recursos naturales ha llevado a la polución del aire, del agua y de los suelos con incidencias directas sobre la calidad de vida y la economía.
Es
perentorio destacar que todos estos problemas ya afectan a todos los
países y ecosistemas, en mayor o menor grado. Las consecuencias de
las acciones y malas prácticas en determinado ecosistema afectan
indefectiblemente a los demás, directa o indirectamente. No
obstante, si bien en países desarrollados existe una mayor
conciencia por estos problemas, los mayores índices de deterioro
ambiental se siguen dando en las regiones subdesarrolladas, o bien en
países en vía de desarrollo, en donde el hambre, el crecimiento
poblacional, el desempleo y los modelos de “desarrollo”
cortoplacistas están ocasionando mayor presión sobre los ya
agotados sistemas naturales.
Ya
en el año 1987, el Informe
Brundtland de las
Naciones Unidas hacia un llamamiento con la finalidad de adoptar el
concepto y la filosofía de un desarrollo
sustentable, en el
que deben basarse todas y cada una de las actividades humanas. Se
trata, según la definición del “modelo
de desarrollo que satisface las necesidades del presente, sin
comprometer por ello las posibilidades de que las generaciones
futuras puedan satisfacer sus propias necesidades”. (*)
(*)
Han pasado 25 años y la situación no ha mejorado, ni siquiera se ha
estabilizado, lamentablemente estamos peor que hace dos décadas
atrás.
El
desarrollo y bienestar ya no se puede medir sólo por el Producto
Bruto Interno (PBI), sino por la calidad de vida y los niveles de
armonía ecológica y social de las comunidades. Economía y ecología
están cada vez más interrelacionadas en un ciclo de causa y efecto,
local, nacional, regional e internacionalmente.
Si
desarrollo hace referencia al modo en que una sociedad distribuye
entre sus habitantes la riqueza que genera, el agregado de sostenible
apunta a asegurar que el bienestar generado por dicha riqueza, poca o
mucha, se mantendrá a lo largo del tiempo. Para alcanzar esta
cualidad, deberá asegurarse que los factores económicos en los que
se basa dicha generación de riqueza, mantendrán esa capacidad con
el correr del tiempo.
El
Turismo Sostenible y sus fundamentos:
El turismo es actualmente la
actividad económica de mayor crecimiento a nivel mundial, siendo la
mayor generadora de empleos directos e indirectos. Según la
Organización Mundial del Turismo (OMT) en el año 2011 se realizaron
982 millones de viajes internacionales, estimándose
que los arribos irán creciendo un 4,5% anual, durante los próximos
años. El turismo, por consiguiente, es muy importante para la
economía en su conjunto e imprescindible para la economía de muchos
países. Sin embargo, también la actividad económica que genera el
turismo ha sido y es responsable de numerosos casos de deterioro
ambiental a lo largo de todo el mundo, pudiendo mencionar:
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Deterioro de ecosistemas vulnerables y sensibles por sobreabundancia de visitantes o mala capacidad de gestión
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Deterioro del patrimonio natural y cultural por vandalismo y falta de educación de los usuarios
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Construcción de edificios e infraestructuras de alto impacto en el medio
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Sobresaturación de playas y otros atractivos
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Contribución al cambio climático global por medio del transporte aéreo
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Desarrollos urbanísticos incontrolados y alta especulación inmobiliaria.
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Conflictos con comunidades locales por el uso y agotamiento de recursos escasos
-
Aculturación y pérdida de identidad de comunidades locales
Todo esto y mucho más ponen en
peligro irreversiblemente a los mismos atractivos que son el sustento
de la propia actividad. La pérdida o la degradación de esos
atributos pueden constituirse en un desastre económico para la
propia “industria sin chimeneas” y para quienes dependen de ella.
De allí que el turismo tenga necesariamente que orientarse hacia el
desarrollo sostenible, tal como emana de diversos documentos,
directrices y agendas de organismos internacionales como la
Organización Mundial del Turismo (OMT), la UNESCO, WWF, UICN, entre
muchos otros.
Considerando
que el Ecoturismo es una tendencia del turismo mundial que apunta al
uso sustentable de los atractivos, medio ambiente y bienes
culturales, debemos tener en cuenta que sólo existirán condiciones
de sostenibilidad de existir armonía entre los resultados
económicos, conservación del medio ambiente, satisfacción del
visitante y de la comunidad visitada. Sin embargo, no debe pensarse
que el criterio de sostenibilidad debe aplicarse sólo al ecoturismo,
sino que todo el turismo debe apuntar hacia el desarrollo sostenible;
sea este ecoturístico o no.
El
concepto de desarrollo sostenible, definido detalladamente en el ya
mencionado Informe Bruntland, debe ser el objetivo fundamental de
toda actuación o implantación turística, desde el momento en que
se deben preservar los valores y recursos naturales y culturales para
el disfrute de las presentes y futuras generaciones. Esto debe
traducirse en mecanismos de planificación y acciones de manejo
basadas en la conservación y gestión racional de los espacios sobre
los que se base la actividad turística.
La
Organización Mundial del Turismo (OMT) define en la Agenda
21 para los viajes y el Turismo
al turismo sostenible como aquel que “satisface
las necesidades de los turistas actuales y de las regiones de
destino, al mismo tiempo que protege y garantiza la actividad de cara
al futuro. Se concibe como una forma de gestión de todos los
recursos de forma que las necesidades económicas, sociales y
estéticas puedan ser satisfechas al mismo tiempo que se conservan la
integridad cultural los procesos ecológicos esenciales, la
diversidad biológica y los sistemas que sostiene la vida.”
Igualmente se
definen los productos turísticos sostenibles como “aquellos que
son desarrollados en armonía con el medio ambiente, la comunidad y
las culturas locales, de forma que estas se conviertan en
beneficiarios permanentes, y no en víctimas del desarrollo
turístico”
Aún
existen funcionarios que siguen creyendo que la sostenibilidad
constituye una limitante para el desarrollo turístico. Un producto
turístico que no pueda sostenerse, que provoque deterioros o que
resulte dañado, inmediatamente tendrá que pagar el precio de todo
producto carente de competitividad, puesto que los clientes lo
abandonarán para optar por competidores que ofrezcan algo mejor. La
sostenibilidad garantiza la rentabilidad futura del turismo.
La
sostenibilidad no debe entenderse sólo desde el punto de vista
medioambiental, para el que se emplea hoy con mayor frecuencia el
término ecología. Se refiere también a las vertientes económica,
social y cultural de cualquier actividad productiva, incluida el
turismo. El concepto se refiere a cualquier iniciativa, producto o
proyecto turístico que pretenda ser bien
considerado, competitivo y exitoso a mediano y largo plazo (Turismo
Sostenible y Gestión Municipal, OMT, 1999)
Para
lograr este objetivo, el desarrollo sostenible del turismo debe
atenerse a tres principios fundamentales a saber:
-
Sostenibilidad ecológica para proteger la diversidad ecológica y biológica; implica la conservación y el respeto de los recursos y valores naturales que son la base de la propia actividad turística. El desarrollo turístico debe ser en todo momento el apropiado para la capacidad de sustentación del ecosistema.
-
Sostenibilidad social y cultural para preservar la identidad de la sociedad. Un principio importante de la sostenibilidad turística reside en que participen en el proceso decisorio todos los sectores de la comunidad y que el turismo genere un reparto tanto de costos como de beneficios.
-
Sostenibilidad económica para garantizar la eficacia, en términos económicos, y la buena gestión de los recursos en provecho de las presentes y futuras generaciones. La eficacia económica implica que el turismo ha de ser ante todo una actividad generadora de beneficios económicos para la sociedad y creadora de empleo digno. Supone aumentar los niveles de bienestar de la comunidad en general sin esquilmar los atractivos de los que depende el turismo.
Es
importante tener en cuenta que en los últimos años las reglas de
juego en el mercado turístico se han modificadas considerablemente.
Las nuevas
motivaciones de la demanda
apuntan fundamentalmente hacia la valoración de los aspectos
ambientales de los destinos, la autenticidad cultural y la
“excelencia” en la calidad de los productos y en la prestación
de los servicios. Los emprendimientos, destinos y municipios que no
cumplan con estos nuevos requerimientos se encontrarán en desventaja
competitiva y se condenarán al fracaso.
Siendo conscientes de que la única
posibilidad de crecimiento, desarrollo y gestión del turismo es en
base a criterios que apunten a la sostenibilidad, la totalidad de los
organismos internacionales en materia turística coincidieron en
efectuar reuniones y cumbres periódicas, con el objeto de elaborar y
divulgar documentos, directrices y publicaciones que sirvan de base a
gobiernos, ONGs y a las empresas del sector para adoptar medidas que
apunten a lograr que de la actividad turística sea sostenible y, por
ende, competitiva en todos los aspectos.
(*)
No obstante reuniones, cumbres y demás no han logrado modificar el
actual estatus. No vemos que se hayan producido cambios substanciales
en la gestión del turismo. Los tour operadores -mayoristas y
minoristas- realmente comprometidos con el medio ambiente social y
natural apenas llegan al 3%, a nivel mundial. Es decir que tres de
cada cien operadores tiene conciencia conservacionista (Fuente
propia)
Si los recursos naturales y las
propias comunidades son la base de la generación de riquezas, el
turismo debe basar su propio modelo de desarrollo en la potencialidad
y en los límites que estos nos ofrezcan. Debemos dirigir nuestra
mirada a la Tierra, a la olvidada Madre Tierra (a la amorosa Pacha
Mama). La que nos ha venido acompañando (y soportando) desde que nos
erguimos jactanciosos sobre el resto de las especies que cohabitan el
planeta con nosotros. La que nos ha permitido llegar hasta donde
estamos hoy; y la que seguirá reaccionado contra nosotros si nuestra
arrogancia supera los límites de lo tolerable. Quienes estamos en
turismo debemos pensar nuestra propia propuesta de desarrollo
sostenible para que efectivamente sea desarrollo, justo y equitativo
para todos, y para que sea verdaderamente sostenible.
En síntesis, no debemos esperar
que desde los organismos internacionales y/o nacionales de turismo y
de conservación del ambiente nos bajen línea para decirnos como
debemos actuar a fin de orientarnos hacia un turismo activo
sostenible. Cada uno de quienes actuamos en el ámbito del turismo
tenemos la obligación moral de hacer un “mea culpa” y comenzar a
militar en las fuerzas del conservacionismo y las buenas prácticas
turísticas, sin esperar que desde “arriba” nos indiquen como
debiéramos proceder. El conservacionismo es una filosofía de vida
muy simple cuya génesis está en el respeto por la naturaleza, por
las comunidades con su cultura y tradiciones. Respeto, simple
respeto.
Obstáculos con que se enfrenta el turismo sostenible:
A
pesar de la insistencia permanente por parte de organismos
internacionales en la necesidad de adoptar cambios de actitud con
respecto al medio ambiente, y a pesar de las evidencias que muestran
signos irreversibles de deterioro ambiental y cambio climático a
nivel global, aún seguimos siendo testigos en América Latina de
numerosas dificultades para la implementación de políticas de
desarrollo sostenibles, la mayoría de las cuales afectan directa o
indirectamente a la actividad turística. Entre ellas podemos
mencionar:
Falta de compromiso gubernamental
Uno de los problemas más
frecuentes es el desinterés gubernamental en la sostenibilidad en
general y en el desarrollo turístico sostenible en particular; ya
sea por presiones e intereses diversos, por falta de voluntad
política, por excesiva improvisación y por la falta de compromiso
con las cuestiones ambientales y sociales.
La
falta de comprensión de autoridades nacionales, provinciales y
municipales, acerca de la importancia de impulsar adecuadamente un
uso sostenible de los recursos, o la carencia de una voluntad
política para hacerlo, suele impedir muchas veces la implementación
de estrategias de conservación o de turismo sostenible (en caso de
existir).
En
cuanto al turismo, aún hoy muchos organismos oficiales del sector
limitan su accionar tan sólo a la promoción y al marketing, dejando
de lado acciones vitales y necesarias como la planificación
estratégica, el desarrollo de políticas de sostenibilidad
turística, la implementación de campañas de formación de
conciencia, la protección del patrimonio natural y cultural, la
capacitación y la integración intersectorial.
(*)
Efectivamente resulta incoherente y preocupante a la vez observar
cómo se promueven y mercadean productos turísticos de los cuales se
ignora todo al respecto. No se debe promocionar y/o comercializar un
producto del cual no se tiene idea sobre sus alcances, planificación,
desarrollo y gestión del mismo, no obstante se hace. Probablemente
gran parte del origen de esta incoherencia se encuentre en las
escuelas de turismo y en sus programas de estudio, en los cuales
abundan módulos o unidades sobre marketing mientras que poco y nada
encontramos sobre planificación turística. Obviamente mucho menos
se ven contenidos sobre capacidad de carga o límites aceptables de
ecosistemas en materia turística, buenas prácticas turísticas,
políticas de sustentabilidad turística, etc.
Una
anécdota respecto a este tema. En 1997 dicté un curso sobre
“Turismo de Bajo Impacto Ambiental”, en la sede de la Asociación
de Hoteles de la Ciudad de Buenos Aires. El 85% de los asistentes
eran estudiantes de 3º a 5º año de la licenciatura en turismo, de
prestigiosas universidades. Estimo que serían unas 50 o 60 personas.
Al finalizar dicho curso los invité a formarse en grupos a fin de
formalizar un taller sobre planificación turística, es decir que
cada grupo debía elaborar un producto o excursión turística que
podía ser desde un día a una semana. Ninguno de los grupos logró
planificar, ni siquiera elaborar una excursión de medio día.
Recuerdo que me dirigí a una excelente profesional que me asistía
en el dictado del curso, y le dije: “Silvia, me parece que estamos
perdiendo el tiempo” En realidad fue muy frustrante. Han pasado 15
años, no obstante estoy casi seguro que si hoy realizara el mismo
ejercicio me encontraría con el mismo panorama. Mucho marketing sin
sustento y poca planificación.
Persistencia de modelos turísticos insostenibles
Vinculado
con el punto anterior se encuentra la persistencia de modelos de
desarrollo turístico incompatibles con el medio ambiente y con la
propia comunidad. Tal es el caso de emprendimientos hoteleros de alto
impacto, la realización de caminos que deterioran paisajes y
ambientes, la promoción de actividades en ecosistemas frágiles y la
no planificación de la actividad turística, son algunos ejemplos de
incongruencias que vemos por parte de provincias, municipios y del
sector privado en pleno siglo XXI.
La desinformación y el mencionado
desinterés que suelen existir en las autoridades locales en
cuestiones que hacen a la sostenibilidad, sumados a la falta de
planificación territorial y a la complicidad del sector turístico
(en este caso debido a que no reciben información por parte de los
entes oficiales) suelen ser algunas de las causas que atentan contra
los propios atractivos y que afectan directamente a la competitividad
de los destinos.
Falta de integración intersectorial
En
muchos países de la región es frecuente que no exista integración
entre los diversos departamentos del gobierno o que se trabaje en
forma de “compartimentos estancos”, lo que se traduce en excesiva
burocracia, pérdidas de tiempo, duplicación de esfuerzos, en
falta de eficiencia y en el estancamiento de proyectos
bienintencionados, con los consiguientes perjuicios a nivel social y
económico para el propio país y para las cada vez más necesitadas
comunidades locales. Es así como suelen desarrollarse acciones y
programas incompatibles entre sí que afectan al medio ambiente y a
la propia actividad turística.
Los
organismos de turismo, medio ambiente, educación, acción social y
economía deben actuar de forma integrada en pos del desarrollo
sostenible.
(*)
Al respecto deseo aportar algo que probablemente genere cierto
malestar en algunos profesionales del turismo, y es que en la
actualidad la planificación y las políticas en materia de turismo
no son patrimonio exclusivo de dichos profesionales. El buen éxito
en la planificación de un servicio o actividad turística o de una
ley coherente y sostenible en el tiempo, es producto de equipos
interdisciplinarios. El licenciado o técnico en turismo es uno más,
no es el más.
Deterioro y pérdida de ecosistemas y de biodiversidad
Las
diversas regiones de América Latina están experimentando una
destrucción acelerada de los ecosistemas naturales, como las selvas
y bosques tropicales, el bosque chaqueño, humedales y ambientes
acuáticos, pastizales, praderas templadas y zonas costeras, con la
paralela y acelerada tasa de extinción de especies animales y
vegetales por pérdida y fragmentación de hábitats, caza comercial,
comercio de especies y otros factores.
En
muchos casos, los sistemas de áreas naturales protegidas (parques y
reservas) no llegan a proteger muestras suficientemente amplias o
viables de todos los ecosistemas, o padecen de dificultades en su
implementación, no pasando más allá del nivel “de los papeles”,
siendo afectados frecuentemente por actividades ilegales que
incrementan su deterioro.
La
pérdida de diversidad biológica y el deterioro de los ecosistemas
naturales son factores que atentan no sólo contra las posibilidades
de desarrollo basado en el ecoturismo o en el turismo sostenible,
sino que atentan contra las fuentes mismas de la vida y contra la
propia calidad de vida de los pueblos. Como han podido demostrar la
gran mayoría de los países, la adopción de una clara política de
conservación está ligada a las posibilidades de desarrollo de una
actividad turística sostenible y exitosa.
Escasa conciencia ambientalista de la población
A diferencia de lo que ocurre en
los países desarrollados, aún no existe una sólida conciencia en
la población en general en numerosos países de la región acerca de
los problemas ambientales y de la incidencia de los mismos sobre su
calidad de vida, lo cual reduce el peso de la ciudadanía y de ONGs
en acciones de presión sobre los gobiernos o empresas ante proyectos
que atenten contra la calidad de vida y el medio ambiente. En muchas
regiones se sigue pensando en forma fragmentada en que la
conservación de la naturaleza y las cuestiones ambientales son temas
que competen sólo a los organismos custodios de las áreas
protegidas, o que estos temas son menos importantes que los problemas
sociales, económicos o políticos. La desinformación, la carencia
de programas gubernamentales de formación de conciencia cívica y
ambiental y la discontinuidad de las campañas educativas, entre
otros temas, se traducen en permanentes agresiones contra el medio
ambiente y el patrimonio cultural por parte de ciudadanos y usuarios.
El
turismo puede transformarse en una poderosa herramienta de educación
y formación de conciencia. Sin embargo, aún no se observan en la
mayoría de los destinos turísticos campañas de concienciación de
los visitantes, de los operadores turísticos o de los residentes;
existiendo una falta de responsabilidad y compromiso en el cuidado de
los bienes comunes.
Problemática
social
La persistencia de una grave
problemática social en vastos sectores de la población urbana y
rural como consecuencia del desempleo y el agotamiento de los
recursos, impide que importantes sectores puedan ver satisfechas sus
necesidades básicas, lo que se traduce muchas veces en que los
gobiernos adopten soluciones coyunturales que son sólo paliativos
pero que de ningún modo solucionan la problemática. La falta de
alternativas económicas hace que estos sectores ejerzan mayores
presiones sobre los recursos naturales; incluyendo a las mismas áreas
protegidas.
A
pesar del aumento de la conciencia social en la comunidad global, y
de la mayor representatividad de ciertos pueblos en los
escaños legislativos, siguen existiendo comunidades aborígenes y
rurales que continúan siendo marginadas y explotadas, no contando
aún con la propiedad legal de sus tierras. En otros casos, siguen
siendo frecuentes los conflictos con empresas mineras, colonos y
compañías multinacionales que llegan a extremos tales como
desalojar a los indígenas de sus propias tierras, como sigue
aconteciendo en las zonas selváticas de la cuenca del Amazonas y en
el Chaco.
La
implementación de programas y planes de turismo sostenible, que
formen parte de estrategias nacionales y regionales de desarrollo
social, pueden contribuir a paliar la difícil situación por la que
atraviesan actualmente numerosas poblaciones marginadas y pueblos
aborígenes de América Latina.
Realización de obras de alto impacto
Una preocupación creciente entre
grupos ambientalistas y la propia actividad turística son numerosos
proyectos gubernamentales de construcción de obras de ingeniería de
alto impacto, muchas de dudosa utilidad, que destruyen extensos
ecosistemas y atractivos naturales en forma irreversible. Estas
obras, realizadas muchas veces a espaldas de la población, suelen
estar apoyadas por estudios de impacto ambiental tendenciosos que
minimizan las consecuencias adversas sobre el ambiente natural y las
poblaciones locales.
Numerosos
ejemplos de este tipo los hemos experimentado en las faraónicas
represas de Itaipú (Brasil), la de Yacyretá (Argentina-Paraguay), y
la represa de Futaleufú (Chubut, Argentina), La serie de
represas a lo largo del Bio Bio (Chile) Otros proyectos amenazan
ecosistemas de gran valor como es el caso de la proyectada Hidrovía
Paraná-Paraguay, que afectaría gravemente al Gran Pantanal, o las
represas proyectadas en la Región de Aysén (Patagonia Chilena)
www.patagoniasinrepresas.cl
(*)
Con relación a la represa de Futaleufú, en la Provincia de Chubut,
puedo dar mi opinión al respecto por haber vivido el antes él
durante y el después del proyecto. Tuve el privilegio de conocer por
primera vez ese hermoso lugar, parte importante del Parque Nacional
Los Alerces en el año 1966, en excursiones de pesca, retornando al
mismo durante tres temporadas seguidas, hasta que prohibieron su
acceso por las obras de la represa. Soy patagónico y me jacto de
conocer bastante bien Patagonia en toda su dimensión, sobre todo la
cordillerana, y puedo afirmar sin excederme que el valle del Lago y
Río Situación era el lugar más pintoresco de toda Patagonia, lo
cual es mucho decir. Esa costa del Lago con sus verdes praderas
repletas de frutillas silvestres y manzanos era uno de los mejores
sitios para el acampe –no existía infraestructura hostelera
alguna, solamente la casa del Guarda parque- y por supuesto el mejor
sitio de pesca del Salmón Encerrado. La cuenca estaba conformada por
los lagos Situación, Quiñe, Epu y Cula (estos últimos también
conocidos como lagos Uno, Dos y Tres). Solíamos ir un grupo de
amigos aficionados a la pesca con dos embarcaciones neumáticas
Zodiac –de las primeras que ingresaron al país- con los que
subíamos el Río Situación hasta el Lago Quiñe y de allí con
clíper (kayaks alemanes desarmables) ascendíamos el rio que unía
este lago con el Lago Epu (Dos). Fueron épocas espectaculares.
Lamentablemente la presa hizo que toda esa zona quedara bajo el agua,
perdiendo uno de los atractivos más importantes del Parque Nacional
Los Alerces. Todo para alimentar a la fabrica ALUAR en Puerto Madryn.
Es decir que ni siquiera fue para llevarle luz a las poblaciones
patagónicas, simplemente fue a favor de una refinería de aluminio
de capitales privados.
No
solamente se perdió uno de
los
más bonitos paisajes patagónicos, sino que además se modificó el
hábitat de decenas
de
especies de fauna y flora y generó el desarraigo de numerosos
pobladores radicados en la zona por generaciones. No recuerdo haber
escuchado voces en contrario al proyecto mencionado…
Conclusión
Es
evidente que todos estos factores afectan directa o indirectamente al
patrimonio natural y cultural de muchos países de la región y
limitan sus posibilidades de lograr un desarrollo turístico
sostenible. El ecoturismo, al igual que otras formas de turismo
responsable, puede constituirse en una alternativa más que válida
para muchas regiones; sin embargo, debe ir acompañado de acciones
concretas e inequívocas (y una gran cuota de coherencia) por parte
de los gobiernos y otros actores involucrados, que apunten hacia la
sostenibilidad en todos sus aspectos.
El
Ecoturismo, como se verá a lo largo de este curso, no es sinónimo
de Turismo Sostenible, aunque es una modalidad turística que
encuadra dentro de los criterios de la sostenibilidad. Lo que debe
quedar claro es
que
la actividad turística en todas sus formas, debe ser planificada y
desarrollada bajo criterios de desarrollo sostenible, incluyendo el
turismo social, el de aventura, el ecoturismo, el turismo de sol y
playa y lo que genéricamente se conoce como “turismo
convencional”.